La parte más importante de nuestro cuerpo

Shaoran
3 Min Lectura

Un día mi madre me preguntó cuál era la parte más importante del cuerpo.
A través de los años, traté de buscar la respuesta correcta.

Cuando era más joven, pensé que el sonido era muy importante para nosotros, por eso dije:
– “Mis oídos, mamá”.
– “No”, me contestó mi madre, “muchas personas son sordas y se arreglan perfectamente”.
– “Pero sigue pensando, te preguntaré de nuevo.”

Al cabo de unos años me preguntó otra vez, y para entonces yo creía haber encontrado la respuesta correcta. Así que le dije:
– “Mamá, la vista es muy importante para todos. Entonces deben ser nuestros ojos.”

Con una sonrisa tolerante me dijo:
– “Estás aprendiendo rápidamente, pero la respuesta no es correcta porque hay muchas personas que son ciegas y
salen adelante aún sin sus ojos”.

Continué pensando. Mi madre me preguntó un par de veces más, y, ante mis respuestas, la suya era:
– “No, pero te vuelves más inteligente con los años. Pronto acertarás”.

El año pasado, mi abuelo murió. Todos estábamos dolidos. Lloramos. Incluso mi padre lloró. Recuerdo esto porque fue la segunda
vez que lo vi llorar.

Al momento de darle al abuelo el adiós final, mi madre me miró y me preguntó:
– “¿No sabes todavía cuál es la parte más importante del cuerpo, hijo?”.

Me asustó que me preguntara eso justo en ese momento, pues yo siempre había creído que se trataba de un juego entre mi madre y yo.

Pero ella, notando mi confusión, me dijo:
– “Esta pregunta es muy importante. A todas las respuestas que me diste en el pasado, te dije que estabas equivocado y por qué.
Pero hoy es el día en que necesitas saberlo.”

Rompió a llorar y la abracé. Entre sollozos y apoyada en mí, me dijo:
– “Hijo, la parte más importante del cuerpo es tu hombro”.
– “¿Porque sostiene mi cabeza?”, le pregunté.

– “No, hijo, es porque puede sostener la cabeza de un ser amado o de un amigo cuando llora. Algún día de nuestras vidas, todos necesitaremos un hombro para llorar. Yo sólo espero que tengas amor y amigos, y así siempre tendrás un hombro donde llorar
cuando lo necesites, como yo ahora necesito del tuyo”.

Fuente: www.leonismoargentino.com

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