Seguro que ya conoces a Shaun, una oveja que puede convertir un día cualquiera en la granja en un auténtico caos con apenas una mirada, una idea aparentemente brillante y la ayuda —a veces involuntaria— de sus amigos.
Porque hay películas que necesitan diálogos interminables, persecuciones espectaculares y villanos capaces de amenazar al mundo entero para mantenernos entretenidos. Pero Shaun, Shaun the Sheep: The Beast of Mossy Bottom (Shaun, el cordero: El monstruo de Mossy Bottom) no es de esas.
El entrañable personaje regresa con una aventura que combina comedia física, misterio y el encanto artesanal de la animación stop motion. Esta vez, el ambiente se tiñe de calabazas, disfraces y sustos de Halloween, aunque, tratándose de Shaun y su rebaño, el verdadero peligro quizá no sea una criatura misteriosa, sino lo que ocurre cuando alguien decide solucionar un problema sin pensar demasiado en las consecuencias.
La historia nos lleva de nuevo a la granja Mossy Bottom, donde los preparativos para Halloween prometen convertirse en una celebración memorable. Sin embargo, los planes de Shaun y el resto del rebaño reciben un golpe inesperado cuando el torpe granjero arruina su preciado huerto de calabazas.
Para cualquiera, esto podría significar aceptar la derrota y buscar otra actividad. Para Shaun, en cambio, es una invitación a experimentar. Nuestro pequeño protagonista decide asumir el papel de científico y poner en marcha una solución que, por supuesto, no tarda en salirse de control.
Las consecuencias no podrían ser más inoportunas: el granjero desaparece y una bestia de aspecto peludo comienza a merodear por los bosques de Mossingham. De pronto, lo que parecía una celebración otoñal se transforma en una aventura en la que el rebaño deberá enfrentarse a un misterio que amenaza con alterar la tranquilidad de su hogar.
La premisa tiene todos los ingredientes para una comedia de Halloween: experimentos científicos, una criatura enigmática, personajes que reaccionan de maneras impredecibles y una buena dosis de confusión.
Pero el verdadero atractivo está en cómo Aardman Animations convierte una situación relativamente sencilla en una sucesión de gags visuales, accidentes y ocurrencias que no necesitan explicarse con palabras.
El arte de contar historias sin hablar demasiado
Uno de los grandes méritos de Shaun, el Cordero es su capacidad para recordarnos que el humor no depende necesariamente de los diálogos. Shaun y sus compañeros se comunican mediante gestos, expresiones, movimientos y miradas que pueden resultar más elocuentes que cualquier conversación.
Esta forma de narrar exige una precisión extraordinaria. Cada movimiento debe tener intención; cada pausa, un propósito; y cada reacción, el tiempo necesario para que el espectador comprenda el chiste antes de que llegue el siguiente desastre.
La comedia física se convierte así en una especie de lenguaje universal, accesible tanto para los niños como para los adultos que los acompañan.
La nueva película también recupera una de las mayores virtudes del universo de Shaun: su capacidad para encontrar diversión en lo cotidiano. Una granja, un grupo de animales y un granjero despistado bastan para construir aventuras que crecen hasta proporciones absurdas.
No hace falta salvar la galaxia cuando un huerto de calabazas puede desencadenar una crisis de dimensiones monstruosas.
Y, por supuesto, está Bitzer, el perro pastor que intenta mantener cierto orden en medio de las ocurrencias de Shaun. Su relación con el rebaño funciona como una fuente constante de comedia: mientras unos buscan divertirse, otro intenta evitar que la jornada termine en un desastre. Una misión difícil cuando la palabra “plan” parece significar algo muy distinto para cada integrante de la granja.
Una aventura de Halloween hecha a mano
Detrás de estas historias se encuentra Aardman Animations, el estudio británico responsable también de Wallace y Gromit. Su sello visual es inconfundible: personajes modelados con plastilina, escenarios construidos físicamente y una animación que aprovecha las pequeñas imperfecciones para transmitir personalidad y calidez.
En una época en la que gran parte de la animación comercial se apoya en imágenes digitales cada vez más sofisticadas, el stop motion conserva una cualidad especial. Podemos percibir el trabajo artesanal detrás de cada escena, desde la textura de los personajes hasta los detalles de la granja.
La ambientación de Halloween ofrece, además, una oportunidad ideal para jugar con las convenciones del cine de monstruos. La película promete tomar elementos del terror clásico y convertirlos en situaciones humorísticas, sin perder de vista que su público principal incluye a los espectadores más pequeños.
La criatura misteriosa está ahí para despertar curiosidad y provocar alguna sorpresa, pero también para alimentar el tipo de caos cómico que define a Shaun.
Y quizá la mayor virtud de Shaun sea que nunca necesita convertirse en un héroe solemne. Es travieso, ingenioso y, en ocasiones, demasiado confiado en sus propias ideas. Sus planes pueden terminar mal, pero rara vez nacen de la maldad.
Detrás de sus travesuras existe una curiosidad que lo impulsa a actuar y una disposición a enfrentarse a los problemas, aunque no siempre sepa cómo resolverlos.
Esa combinación permite que sus aventuras resulten cercanas. Todos conocemos a alguien que intenta arreglar una situación y termina complicándola todavía más. Y, si somos honestos, probablemente alguna vez hemos sido esa persona.
Shaun, el cordero: El monstruo de Mossy Bottom apuesta por esa sencillez y por el poder de la comedia visual para reunir a distintas generaciones frente a la pantalla.
Su propuesta no consiste en reinventar la animación ni en convertir una historia de granja en una epopeya trascendental. Su encanto está, precisamente, en entender lo que Shaun hace mejor: transformar un pequeño problema en una aventura disparatada.
Para quienes crecieron con el personaje, esta nueva película representa una oportunidad para reencontrarse con un humor que no depende de modas ni de referencias pasajeras. Para quienes todavía no conocen al rebaño, puede ser una puerta de entrada a un universo donde una mirada, un gesto y una idea terrible son suficientes para provocar una carcajada.
Al final, Halloween quizá sea la época de los monstruos, pero en Mossy Bottom el verdadero espectáculo sigue siendo observar qué sucede cuando Shaun decide que tiene una idea genial.
Y algo nos dice que, una vez más, el rebaño tendrá mucho trabajo para devolver las cosas a la normalidad.
Dirigida por: Steve Cox, Matthew Walker
Con: Justin Fletcher, John Sparkes, Kate Harbour, Nina Sosanya, Paul Whitehouse, Roman Kemp, Dani Dyer
Estudio: Aardman Animations
Sitio Oficial: shaunthesheep.com
Rating: PG-13 -Guia de Padres Recomendada; Mayores de 13 Años-
Fechas de Estreno: EE.UU. 18 – Sep, ESPAÑA 30 – Oct, MÉXICO 08 – Oct