Coyote vs. Acme (2026)

Osito Barrigón
Por
Osito Barrigón
"A tubby, little cubby all stuffed with fluff".
7 Min Lectura

Hay algo muy apropiado en que “Coyote vs. Acme” finalmente haya llegado a los cines.

Porque, seamos honestos: si existe un personaje en la historia del entretenimiento que sabe lo que significa caerse, explotar por culpa de sus propios inventos, ser aplastado por un yunque y levantarse como si nada hubiera pasado… ese es el Coyote.

Y después de lo que ocurrió con esta película, parece que la realidad decidió hacerle un pequeño homenaje.

Durante tres años, “Coyote vs. Acme” fue la película que casi nadie pudo ver. Una producción terminada que Warner Bros. decidió cancelar abruptamente en 2023, convirtiéndola en uno de los casos más extraños y frustrantes de la industria cinematográfica reciente.

El proyecto parecía condenado a convertirse en una de esas historias que los cinéfilos cuentan comenzando con las palabras: “¿Sabías que existió una película que…?”

Pero el Coyote no se rinde nunca.

Después de una larga y extraña travesía, Ketchup Entertainment adquirió la cinta y finalmente le dio la oportunidad que necesitaba: llegar a las salas de cine. Así, una película que estuvo a punto de desaparecer antes de que el público pudiera conocerla terminó protagonizando uno de los regresos más improbables de los últimos años.

Y quizá esa historia sea la introducción perfecta para entender por qué “Coyote vs. Acme” resulta tan interesante.

Porque sí, estamos hablando de una película donde un coyote animado demanda a una corporación porque, después de décadas, ya está bastante cansado de que todos sus productos exploten en su cara.

Pero también estamos hablando de una historia sobre alguien que finalmente decide dejar de aceptar lo absurdo como algo normal.

Después de décadas de explosiones… alguien tenía que llamar a un abogado

La premisa es maravillosa por su sencillez.

Durante toda su vida, Wile E. Coyote ha comprado productos Acme para intentar atrapar al Correcaminos. Cohetes, trampas, patines propulsados, explosivos y toda clase de inventos imposibles.

Y todos fallan.

Bueno… técnicamente funcionan.

Solo que siempre funcionan contra él.

Después de décadas siendo perseguido por yunques, dinamita, precipicios y artefactos que parecen diseñados por un ingeniero que definitivamente perdió su licencia profesional, el Coyote decide hacer algo que nunca había hecho: Demandar a Acme.

Y ahí entra Kevin Avery, un abogado que termina involucrándose en la batalla legal de un personaje animado contra una corporación gigantesca. Junto a Paige Avery comienza una historia que mezcla la comedia judicial con la animación clásica y ese tipo de absurdo que solamente puede funcionar en el universo de los Looney Tunes.

La idea podría haberse quedado en un simple chiste. Pero lo interesante es que la película intenta llevarla un poco más lejos.

Porque pensemos en esto, el Coyote lleva décadas intentando alcanzar algo que nunca consigue. Fracasa. Lo vuelve a intentar.

La mayoría, después del segundo cohete que explota, probablemente cambiaríamos de estrategia. Después del quinto, cambiaríamos de carrera. Después de caer por un precipicio número 47, consideraríamos seriamente hablar con un terapeuta.

Pero el Coyote sigue adelante.

Y “Coyote vs. Acme” entiende que esa perseverancia puede ser divertida, pero también profundamente entrañable.

Por primera vez, el personaje tiene la oportunidad de preguntarse si tal vez el problema nunca fue solamente él. Tal vez los productos sí estaban defectuosos. Tal vez alguien tenía que hacerse responsable.

Y aquí es donde la película encuentra una de sus ideas más interesantes: detrás del humor de una demanda absurda existe una historia de David contra Goliat. Un personaje pequeño —literalmente dibujado— enfrentándose a una enorme corporación que tiene los recursos, los abogados y el poder de su lado.

Looney Tunes para una nueva generación… sin olvidar a la anterior

Uno de los grandes desafíos de cualquier película basada en personajes clásicos es decidir cuánto debe cambiar. Si cambias demasiado, pierdes aquello que hizo especiales a los personajes.

Si no cambias nada, simplemente estás repitiendo algo que ya vimos.

“Coyote vs. Acme” parece encontrar su propia respuesta mezclando animación y acción real, pero manteniendo el espíritu físico y exagerado de los Looney Tunes. Hay golpes imposibles, accidentes ridículos y situaciones que desafían completamente cualquier ley conocida de la física.

Afortunadamente, nadie viene a ver una película del Coyote buscando precisión científica, porque aquí la gravedad funciona cuando quiere.

La película aprovecha todo ese legado, pero lo coloca dentro de un mundo contemporáneo. El resultado es una especie de choque entre el absurdo clásico y una historia moderna sobre abogados, corporaciones y personajes que intentan encontrar su lugar.

Más allá de toda la historia que existe alrededor de su estreno, “Coyote vs. Acme” tiene una de esas premisas que solamente el cine puede convertir en algo completamente natural.

Un coyote quiere demandar a la empresa que fabricó todos los productos que casi lo mataron. Y nosotros estamos listos para escuchar su caso.

Por eso hay algo muy satisfactorio en ver a “Coyote vs. Acme” finalmente estrenarse. Después de años de incertidumbre, después de ser archivada y prácticamente condenada a desaparecer, la película consiguió hacer exactamente lo que su protagonista lleva toda la vida intentando hacer:

Sobrevivir a otro desastre.

Título Original: Coyote vs. Acme (2026)
Dirigida por: Dave Green
Con: Will Forte, Lana Condor, John Cena, P.J. Byrne, Tone Bell, Martha Kelly, Luis Guzmán
Estudio: Warner Bros. Pictures, Ketchup Entertainment
Sitio Oficial: ketchupentertainment.com
Rating: PG-13 -Guia de Padres Recomendada; Mayores de 13 Años-
Fechas de Estreno: EE.UU. 28 – Ago, ESPAÑA 18 – Sep, MÉXICO 27 – Ago
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