El sueño

sakura
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[IMGR]http://img380.imageshack.us/img380/5893/sueotk9.png[/IMGR] ¿Cómo lidiar con los problemas para dormirse y cuántas horas se recomiendan para cada edad?.

Que el sueño es algo esencial para la vida es algo que el cuerpo mismo regula y nos hace saber: no en vano pasamos dormidos, sumando hora tras hora, cuatro meses por cada año calendario de nuestras vidas. Es así que cualquier problema de salud relacionados con el sueño, o más bien con su falta, afecta (y mucho) la calidad de nuestra vida cotidiana.

El sueño que se pierde nunca puede ser recuperado completamente. Según estudios realizados, es preciso reponer el 75% del sueño perdido, en lugar del 100%. El mejor sueño proviene de un período de 6 o 7 horas sin interrupción, y el dormir se divide en ciclos que alternan períodos de sueño ligero y sueño profundo 4 o 5 veces en un periodo de 8 horas.

Las dificultades para conciliar y mantener un buen nivel de sueño pueden ser de distinta índole y suelen afectar no sólo a la salud de la persona en cuestión, sino también a su entorno familiar. ”” Un ejemplo típico –comenta el otorrinolaringólogo Claudio Haissiner, profesor de medicina en la Universidad de Buenos Aires, es que alrededor del 45% de los adultos padecen de lo que denominamos ronquido ocasional, y que al menos el 25% son roncadores habituales ””.

Para los expertos, el roncar no es un tema con el cual bromear: “”el problema del ronquido, además de ser un trastorno para la salud, suele ocasionar dificultades en la convivencia de la pareja””.

Y explica: ““El hecho de roncar debe ser considerado como un trastorno de la salud y no como un suceso normal de la vida. Ya sea que se trate de un caso leve o de uno muy fuerte, siempre está asociado a algún grado de obstrucción respiratoria con la correspondiente asfixia crónica que sufre el metabolismo””.

Las personas roncadoras suelen presentar un cuadro conocido como “apnea del sueño”, que se traduce en imperceptibles interrupciones de la respiración que duran algunos segundos y que dificultan el descanso nocturno. El resultado es una fuerte somnolencia diurna que se presenta aún después de haber descansado varias horas.

Una situación que genera riesgos extra durante el día, por caso, al conducir un vehículo.

En general, la recomendación médica pasa por suprimir alcohol y el tabaco, y por disminuir el peso. Pero para los casos rebeldes hay algunos procedimientos quirúrgicos simples que ayudan solucionar el problema.

SUEÑO DE BEBÉ
Cualquier madre lo sabe: sus bebés pueden dormir plácidamente y apenas entreabrir sus ojos ante un roce o un ruido. Esos primeros meses son una etapa de la vida en la que el sueño ocupa prácticamente el 70% del día. Pero, también, muchos padres conocen (y sufren) los trastornos en el sueño de sus hijos.

Según afirman los expertos -como la neuróloga Margarita Blanco, Jefa del Laboratorio del Sueño del Hospital Francés- ““los trastornos para conciliar o mantener el sueño en esa época de la vida están estrechamente ligados al estilo de vida familiar””. Y recomienda respetar día tras día las pautas de cuàndo y dónde dormir como la clave para evitar problemas y ojeras matinales.

¿Cuánto es saludable dormir?

Con los años, la cantidad de horas que es preciso dormir cambia bruscamente, a medida que los bebés se hacen niños y luego adolescentes. Los expertos sugieren una tabla sobre cuánto tiempo dormir, según la etapa del desarrollo:

• Recién nacidos:
16 horas por día

• Bebés (hasta 6 meses):
13-14 horas.

• Niños:
12-14 horas.

• Pre-escolares:
11-12 horas.

• Escolares (6-12 años):
Entre 9 y 11 horas.

• Adolescentes:
9 a 10 horas.

A los 40 años la mayoría de adultos necesita dormir entre 6 a 7 horas, y después de los 40 existe un ligero aumento en la cantidad de sueño requerido. Esta situación perdura hasta cerca de los 70 años, edad en que la necesidad del sueño vuelve a disminuir.

LA TERCERA EDAD
También son comunes las alteraciones del sueño relacionadas con la edad, y esto va más allá de las enfermedades médicas o psiquiátricas que causan insomnio en esta etapa de la vida, porque la mayor parte de estas alteraciones se presentan después de los 65 años.

Durante esta etapa vital es común encontrarse con que se hace un uso excesivo de medicamentos para dormir que, generalmente, no son efectivos ni están bien prescriptos por un médico

Todo esto –según la doctora Blanco- se debe a que “”muchas personas duermen mal al transcurrir su sexta década de vida, debido a diversos factores: al aumento del número de despertares breves; por la presencia de trastornos respiratorios asociados a ronquido y apnea; por movimientos periódicos de las piernas o, lo que es más simple, en buena parte de los casos, por consumir cenas demasiado abundantes.“”

De todos modos, los cambios naturales de esta etapa generan una disminución global de la cantidad total de horas necesarias de sueño. A lo que se suma la escasa actividad física que suele tener una persona anciana.

El secreto, en estos casos, pasa por mantener una vida activa, aún en edades avanzadas. En esos casos los médicos no suelen registrar problemas del sueño. Lo más apropiado es encarar nuevas actividades que hagan del tiempo libre un espacio de vida útil, con distracción y buenos momentos. 😉

Fuente: salud.latam.msn.com

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